Leo la pequeña columna del señor Molina Foix que tanto ha dado que hablar entre los aficionados al y profesionales del cómic. La leo con interés, pues quería saber qué tan graves eran las afirmaciones que en este se vertían.
Y, como quiera que este es mi blog, voy a dar mi opinión. Otra opinión más. Soy muy poco original.
Se queja Vicente Molina Foix de la cobertura del 80 cumpleaños de Tintín en detrimento de la de otros aniversarios destacables, estos dentro de formas de arte más consolidadas y, al parecer, que mucho mayor respeto merecen por su parte.
Y, que me perdonen los que me lean, no deja de tener su parte de razón. Aunque, en general, discrepo de lo que expresa en su columna, ahí he de estar un poco de acuerdo con él.
Pero, por empezar con algo, ha elegido muy muy mal su símil.
Compara la publicación del aniversario de Tintín y la no publicación del aniversario del Lolita de Nabokov con que los periódicos publicasen “reseñas de partidas de ping-pong”. ¡Ay, Don Vicente, qué tan en el clavo ha dado sin darse cuenta!
De lo que sí dan reseña los periódicos es del fútbol. Tanto es así que el periódico más vendido en España habla casi exclusivamente de fútbol.
Y, ¿por qué el fútbol y no el ping-pong? Por exáctamente la misma razón por la que se habla de Tintín más que de Lolita: popularidad.
Si bien cabría esperar que los periódicos más sesudos se hubiesen hecho eco del 50 aniversario de Lolita, han optado por reseñar el 80 aniversario de Tintín, por la sencilla razón de que hay más gente que ha leído a Herge que lectores de Nabokov. Yo, por ejemplo, he leído las aventuras de Tintín y no he leído Lolita.
Antes de que se me olvide, he de pedir disculpas por este artículo. Soy un simple lector de cómics, no un juntaletras y menos aún un pintamonas, poco me juego en el triunfo de la literatura o el cómic, entendiéndolos como artes separadas, cosa que quizá cabría discutir. Tan sólo soy alguien que disfruta con la lectura, sea de bocadillos en viñetas o de hojas con sólo texto.
Dicho esto, añadir que sí, soy parcial, como aficionado a los cómics que soy.
Se queja el señor Molina Foix del estado actual del cine, arte al que también soy aficionado y él profesional, de que digan que “Up” es una obra maestra.
Don Vicente, ¿se ha fijado usted en la cartelera? Deprimente, ¿no? Pero, aún así, usted defiende al séptimo arte, porque hay cosas que merecen la pena. Pues hágase a la idea de que el cómic sufre lo mismo que el cine.
Soy fan de “La Patrulla X”. Pese a ello, reconozco que no es el más sesudo o artístico de los cómics, nunca lo ha pretendido y dudo que lo haga en un futuro. Las historias son manidas y predecibles, los sentimientos de los personajes más orientados al morbo del conflicto que al realismo. ¡Hay tanto que se podría decir en contra del mismo.
Pero vende. Yo lo compraba (hasta que Marvel lo diluyó lo suficiente para que me negase a hacer 5 colecciones simultáneas) y mucha gente lo hace.
¿Sabe usted lo que también vende? “Transformers 2″. Más que todo el cine español junto en un año, fíjese usted. La secuela de una película que ya era bastante mala en su episodio inicial.
Pero no “Transformers 2″ es todo el cine ni “La Patrulla X” es todo el cómic.
Sin ir más lejos, soy un gran admirador del trabajo de Neil Gaiman. Su columna me recuerda a una historia relacionada con él.
En 1991, Neil Gaiman (guionista) y Charles Vess (dibujante) ganaron el World Fantasy Award en su modalidad de relato corto con el cómic A Midsummer Night’s Dream (obra que le recomiendo que lea). Supongo que usted no se tome en serio semejante premio, pero hubo quién sí lo hizo, hasta el punto de forzar un añadido a las normas del premio que hacían excluir explícitamente los cómics dentro de esa categoría.
Así que, señor Molina Foix, al igual que yo, es usted poco original.
Se queja usted de que se haya instaurado un Premio Nacional del Cómic; piense en la hecatombe que podría darse si este no existiese y un cómic se llevase el de literatura. Siéntase afortunado de que se haya instaurado ese premio.
Y ya que hablamos de literatura, ¿qué opina usted de Dan Brown? ¿Cree usted que es mejor que Alan Moore? Vender, vende más y se ciñe a un arte y formato de rancio abolengo, el de la novela.
Novela como la de Dumas, que tenía la misma intención que, bastantes años más tarde, los cómics de Tintín.
Porque en Literatura, Cine, Música y Teatro se crea mucho arte que busca más el entretenimiento de la gente que la supuesta calidad artística. Y no por eso se valora menos a aquellas artes como tales.
Olvídese de Tintín y de Asterix, del Capitán América y Batman. O, mejor, no se olvide, lea “El regreso del Caballero Oscuro”.
Lea usted cómic, pero no el de los puestos de periódicos. Hay muchas tiendas especializadas en las que podrá encontrar auténticos Delicatessen con viñetas. Lea “Sandman”, como ya le he recomendado. Lea el “From Hell” de Moore, que tan desafortunadamente fue llevado al cine. Lea “La leyenda de madre Sarah” y “Akira”, de Katsuhiro Otomo. Lea usted “Maus”, como ya le han recomendado.
Y dese cuenta de que no hay un verbo nuevo, el cómic se “lee” como la novela. Pues el cómic, como el cine y el teatro, es hijo bastardo de la literatura. Y, como tal, tiene sus Dan Brown y sus Miguel Delibes.
¿Sabe usted? Cuando vi “Happy Times”, de Zhang Yimou, lloré. Cuando leí por primera vez el “Marvels” de Bussiek y Ross también lo hice. Puede que las dos obras no sean comparables, pero ambas lograron mover algo dentro de mí.
“Marvels” me recuerda un problema o defecto que quizá a usted le resulte insalvable a la hora de leer cómic. El cómic se alimenta a sí mismo. Muchas de las obras más ponderadas del cómic se apoyan en el transfondo del cómic “más comercial”. Valga como ejemplo el sublime “Watchmen” de Moore y Gibbons, adaptado al cine con mayor acierto que “From Hell”, aunque Alan Moore reniegue también de esa adaptación. “Watchmen”, aislado del resto del cómic, sería una obra difícil de entender: hay que haber leído el cómic de superheroes más comercial para entenderlo en su totalidad.
Lea usted “Preacher” o casi cualquier cosa de Vértigo. Lea “cómic europeo”, mucho menos comercial que lo que Marvel o DC sacarán nunca.
Personalmente, seguiré releyendo a “La Patrulla X”, lo mismo que fui al cine a ver las tres nuevas películas de “La Guerra de las Galaxias”. Y, mientras tanto, estaré a la espera de que alguien adapte al cómic “Los Gozos y las Sombras”.
No hay un Otomo español, ni un Alan Moore ni un Frank Miller, desafortunadamente. Pero tampoco hay un Coppola o un Orson Welles. Pero eso no quita que se haga un cómic tan digno y tan merecedor de premios como lo puede ser el cine español.
Y se olvida usted de algo. Tanto poner al cine por encima del cómic como “arte mayor”, parece no querer recordar al cine en sus humildes inicios como “arte menor”. Somete usted al cómic al mismo desdén que los intelectuales de hace un siglo trataban al cine.
Deje usted que el cómic siga madurando y espere a ver en qué se convierte. Puede que nuestros nietos den la misma categoría al noveno y al séptimo arte.
Y, en estos tiempos de crisis, recuerde que los costes de producción de un cómic son muy menores a los del cine. Apriétese el cinturón, señor Molina Foix, y demuestre que sabe de lo que habla guionizando un cómic, seguro que encuentra algún dibujante dispuesto a dirigir a sus actores.
Archivado bajo:Actualidad, Cómics